
La foto no invita mucho a comerlos, pero es porque utilicé queso que no era en polvo, os aseguro que son unos de los mejores canelones que he comido en mi vida. Estos canelones no llevan tomate y tienen un sabor diferente a los típicos que son con tomate. Si los probáis no olvidéis dejar comentarios.
1/4 kg de carne de pollo
1/4 kg de carne de ternera
1/4 kg de carne de cerdo
1 tomate
1 cebolla
1 cabeza de ajo
1 copa de vino blanco
1 lata de foiegras Apis
1 caja de placas de canelones (en mi caso de la marca Gallo)
Bechamel de maizena
Queso en polvo
Mantequilla
Aceite de oliva
Sal
Paso 1: Pelar la cebolla y cortarla en 4 trozos, lavar el tomate y cortarlo también en 4 trozos. Pelamos los ajos y los dejamos enteros.
Paso 2: No importa que la carne esté picada o a trozos grandes, lo que nos interesa es tenerlas las tres en trozos más o menos iguales de tamaño, aunque tampoco es muy importante. Metemos la carne, la cebolla, el tomate y el ajo en una cacerola a fuego medio con un dedo de aceite de oliva aproximadamente.
Paso 3: Pasados 15 minutos añadimos la copa de vino a la cacerola, media copa de agua y sal. Dejamos a fuego medio hasta que se haya consumido todo el líquido.
Paso 4: Una vez que se haya consumido, añadimos la lata de foiegras y removemos para que se derrita.
Paso 5: A continuación en la misma cacerola batimos todo para que se quede una masa, que será el relleno de los canelones.
Paso 6: Hervir las placas de canelones tal y como venga indicado en el envase.
Paso 7: Cuando tengamos todas las placas ya hervidas, sólo tenemos que hacer los canelones e ir colocándolos en una bandeja de horno. Es preferible poner la parte por donde los cerramos mirando hacia abajo para que no haya posibilidad de que se abran.
Paso 8: Una vez que tenemos todos los canelones ya rellenos, preparamos la bechamel de maizena que ya expliqué en su día y no voy a volver a escribirlo, así que pincha aquí para ver la receta.
Paso 9: Vertimos la bechamel encima de los canelones, lo espolvoreamos todo con queso en polvo y ponemos unos trozos de mantequilla, no muy grandes, repartidos encima del queso. Precalentamos el horno a 200º y los metemos a gratinar. En 20 minutos aproximadamente estarán listos, pero como no todos los hornos son iguales… pues sabremos que están listos cuando estén doraditos. Para mi gusto sería como sale en la foto, pero normalmente no se dejan dorar tanto.